Herejías
El santo oficio
José Luis Martínez S.
Temeroso y anacrónico, el cartujo siempre se ha mantenido a prudente distancia de la tecnología. Durante muchos años se aferró a su Olivetti Studio 45 de color verde azulado y hasta hace muy poco tiempo en vez de mensajes electrónicos enviaba cartas o telegramas o postales a sus amigos en sus esporádicas salidas a tierras de infieles.
Nunca ha querido participar en las redes sociales y mira con espanto y algo de muina a quienes a la menor provocación desenfundan su BlackBerry, sobre todo a la hora de los sagrados alimentos, para comunicarse con un mundo cada vez más ancho y más ajeno. Hace algunos días, sin embargo, escuchó el canto de las cibernéticas sirenas y estuvo a punto de abrir una cuenta en Twitter, pero antes de dar el click definitivo apareció en su mesa de trabajo (una tabla sobre cuatro ladrillos) la renuncia de Andrés Calamaro a ese invento del diablo; no lo hizo de una manera elegante y llamó “coro de subnormales” a quienes lo utilizan. Antes, Aleks Syntk había hecho lo mismo, aunque con menos violencia. Estos episodios desalentaron al de por sí pusilánime monje, quien de momento deja como asignatura pendiente integrarse al “rebaño de boludos” —Calamaro dixit— con celulares de última generación y una incapacidad cada vez más evidente de conversar con quienes los rodean… ¿O no?... EL NUEVO LIBRO de Rius tiene un título sugerente: Casa de citas. El fraile se acerca a él con la espada desenvainada esperando encontrar imágenes nefandas, mujeres turgentes, visados a la concupiscencia. Pero no es así, es algo peor: un conjunto de ideas, de palabras dichas sin temor por herejes de todos los tiempos, entre ellos el propio creador de Los Supermachos. Ahí están, dice Vicente Rojo en la cuarta de forros: “los seres divinos y los terrenales: la ciencia y la farándula, los estetas y los cardenales, los sabios y los bufones, los tartamudos y los charlatanes”, todos dispuestos a tirar la primera piedra de la blasfemia, como ustedes, queridos cinco lectores, podrán advertir en esta selección de sacrilegios: “Si dios hubiera querido que creyésemos en él, ya habría salido en televisión”: Rius. “Antes que ser santo, prefiero ser una persona normal, un ser humano que fuma y bebe alcohol. Lo que llaman santo es inhumano”: George Orwell. “Las ideas que Cristo nos legó son tan buenas, que hubo necesidad de crear toda la organización de la iglesia para combatirlas”: Tito Monterroso. “Me ha resultado difícil liberarme de dios. De Jesucristo, no tanto…”: Thomas Carlyle. “Las religiones están hechas para los mediocres”: Norman Mailer. “Seguro que Dios ama a los imbéciles: hizo tantos”: Mark Twain. “El Cristianismo le ha hecho un enorme favor al amor al declararlo pecado”: Anatole France. “No sólo no creo en Dios. Pienso que cualquier religión es un impedimento para ser felices”: Ernst Hemingway… QUERIDOS CINCO LECTORES, con un abrazo a Hugo Gutiérrez Vega, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.



