La “Muñeca Fea”, “Caperucita” y Hacienda
Empresas hoy
J. Jesús Rangel M.
Las secretarías de Gobernación, Educación Pública y Hacienda tuvieron que posponer o cancelar programas relacionados con la equidad de género y prevención de la violencia contra las mujeres en el primer semestre del año. La razón central: falta de recursos y proyectos a los que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no les había otorgado autorización para ejercer el presupuesto, de acuerdo con el reporte “Anexo 2 del Avance de Programas Presupuestarios con Recursos Destinados a las Mujeres y la Igualdad de Género” presentado al Congreso de la Unión a finales de julio.
Las dependencias explican que no se aplicaron recursos en esos programas porque están a la espera de la “opinión de factibilidad presupuestaria” por parte de la SHCP y por “falta de disponibilidad presupuestal”.
Probablemente el caso más destacado es el de la SEP que frenó la “revisión y análisis de los contenidos pedagógicos de 42 libros de texto gratuitos con enfoque de género”; desde el mes de abril entregó a la SHCP la documentación necesaria para recibir el visto bueno y los recursos públicos incluso para la elaboración del libro Equidad de género y prevención de la violencia, dirigido a maestras/os de nivel primaria, en coordinación con el Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM.
Y aquí viene el tema del encabezado de esta columna. Este libro, en su edición 2009 para preescolar, señala que canciones y cuentos como “La muñeca fea”, “Arroz con leche” y “Caperucita roja” representan “estereotipos y sesgos de género”, por lo que a las niñas y niños se les debe ofrecer opciones más modernas, “más equitativas de convivencia y contenidos que propongan y promuevan la igualdad entre hombres y mujeres”.
La letra de “Arroz con leche” dice que se quiere “casar con una señorita de este lugar. Que sepa coser, que sepa bordar…”. Pues bien, el libro propone que sólo la canten las niñas “para modificar el mensaje cultural tradicional… ellas tendrían que cambiar ‘señorita’ por ‘señorito’ y cambiar lo que se supone que ellos saben hacer”. Al modificar la letra de las canciones se da a entender a niños y niñas que “el destino de las mujeres (‘señoritas’ en la canción) no tiene por qué siempre terminar con el casamiento y que sus habilidades principales no tienen por qué ser domésticas”.
En el caso de “La muñeca fea” de Cri-Cri, se afirma en el libro que está abandonada porque es “fea, no por otra razón”, y agrega: “sabemos que en cualquier época se considera fea a quien no se ajusta al estereotipo de belleza femenina que generalmente va acompañado de un estereotipo masculino”. ¡Zas! La letra de la canción dice que es fea porque se le rompió un bracito y su carita está llena de hollín, y termina con el mensaje de que a pesar de todo la quiere el ratón —no la rata de dos patas de Paquita la del Barrio—, el plumero, la araña… todos, para que sea feliz.
El libro propone como mejor canción la de “Teja la Coneja” de Pepe Frank porque “transmite un mensaje incluyente… y se invita a la alegría y a la imaginación”.
También sugiere a los maestros que reflexionen con sus alumnos sobre cómo sería el cuento de Caperucita si ella fuera niño y concluye que “al replantear las historias o las imágenes, nos damos cuenta de los casos en que las relaciones entre mujeres y hombres están afectadas por la desigualdad”.
¿Hacienda frenó el presupuesto de este programa porque no se incluye al “Ratón Vaquero” detenido en una cárcel mexicana con su traje de cowboy?



