Los bellos cenotes de Cancún

Esquirla

Diego Enrique Osorno

  • 2010-08-28 | Milenio semanal
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Foto: Archivo

La violenta realidad de hoy ha encontrado un nuevo uso para las bellas cavernas submarinas del Mar Caribe, donde los turistas bucean y toman fotografías en la Riviera Maya. Veinte de los cerca de 40 cadáveres encontrados en cenotes de Cancún nunca fueron reclamados y hoy se encuentran a punto de ser enviados a la fosa común del servicio Médico Forense de la ciudad.

II

Algunos de los cuerpos que aparecieron flotando en los cenotes fueron identificados. Uno es el de Abdón Pérez Peña, de 43 años, quien a principios de este año fue sacado de su casa junto con Lynn Andrea Pérez García, de 17 años. La jovencita prefería el Myspace al Facebook y en la portada de su página solía poner tiernas frases sobre el amor. Estudiaba el último semestre en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos (Cecyte), plantel número II, y sus compañeros intentaron organizar una marcha para exigir justicia por su muerte pero la tuvieron que cancelar ante las amenazas. El cuerpo de la joven y el de su padre fueron arrojados a los cenotes. Un sicario apodado El Jairo la violó en varias ocasiones antes de matarla.

III

Para las autoridades federales, la cárcel municipal de Cancún es un territorio perdido ante el narco. “Autogobierno”, le dicen a la situación que ocurre ahí, donde unos módulos son controlados por Los Zetas y otros por sicarios de Edgar Valdéz Villarreal, La Barbie. No tarda en ocurrir una matanza como las que han sucedido en otros centros penitenciarios. Eso es mucho más probable a que los visitantes del Spring Break vengan a Cancún a buscar museos o pirámides mayas.

Dicen los reportes federales que quien manda en la cárcel no es el director, sino Arturo Sánchez Pérez, un hombre apodado El Comandante Pelón, llamado así a pesar de que en algunas fotos que circulan sobre él aparece con abundante cabello negro y lacio, recostado en la cama de una clínica particular, desde donde se dice que, luego de ser capturado hace unas semanas, ordenó la ejecución de una docena de personas que tenía secuestradas. Nadie sabe a ciencia cierta si esto es cierto porque los cuerpos no han aparecido, ni tampoco los secuestrados han regresado con sus familias. Los están buscando en los cenotes.

IV

Carlos Hernández Martínez, alias El Charly, nacido en Soto la Marina, Tamaulipas, llegó, como muchos, a tratar de realizar el sueño cancunense. El Comandante Pelón le pagó su pasaje de autobús. Primero vendió cocaína y crack a extranjeros en las discotecas de la zona turística. Luego ascendió a Halcón de la entrada del corredor turístico y posteriormente a sicario. Para ascender dentro de la organización debió asesinar a varios de los hombres y mujeres que después aparecieron en los cenotes.

Otros, como Juan Galván Gómez, El Camaleón, tuvieron que hacer ritos de iniciación de otro tipo. Por órdenes del Comandante Pelón, Juan Galván le sacó el corazón al cadáver de un policía y después lo mordió. Su integración a la banda se dio después de huir de Tamaulipas, donde estuvo a punto de ser ejecutado por el cártel del Golfo.

Su primera misión para Los Zetas fue vigilar la Guarnición Militar, haciéndose pasar como barrendero.

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