Un lápiz y un poco de papel
El santo oficio
José Luis Martínez S.
Otra ausencia, queridos cinco lectores. Otra abolladura en el corazón. La noticia llega al monasterio cuando la homilía ya no pertenece al cartujo: “Ha muerto Fidel Samaniego”, le dice Bertha Ruiz por teléfono y él la escucha incrédulo, anonadado, sin pronunciar palabra.
El rumbo de sus vidas era muy distinto, pero coincidía en unos cuantos, entrañables amigos —Bertha, por ejemplo— y la incurable pasión por el periodismo. Fidel era tan optimista y alegre como para arrancarle en cada encuentro una tímida sonrisa al hiératico monje, tenía alma de muchacho y siempre quería hacer cosas nuevas. Por eso se fue sin pagar la cuenta, como escribió su maestro Leopoldo Meraz —El Reportero Cor— al enterarse de la muerte de Vicente Ortega Colunga, a quien el trapense le debe todo en su santo oficio…. EL MALDITO MORBO provoca los desvelos del cofrade, insólito habitúe de Las noches del Gallo en Radio 13. Escuchar a Juan Calderón es una prueba de fortaleza y caridad cristiana, no es fácil tolerar su vanidad ni perdonar sus groserías ante quienes expresan un mínimo desacuerdo con sus tantas veces insensatas afirmaciones. Con ayuda de Google, tiene una memoria prodigiosa; no se le escapa ningún dato sobre hechos y personajes de la farándula ni pierde ocasión para volverse protagonista de historias donde realmente fue segundón. Pero tiene un manto protector: Angélica Trujillo, enterada y amable, ejemplar en su paciencia con ese señor tan necio. Por ella, y sólo por ella, valen la pena los entripados y las vigilias en Radio 13. Bendita sea… EN EL SUPLEMENTO Laberinto, Iván Ríos Gascón y Heriberto Yépez continúan la polémica sobre las becas del Sistema Nacional de Creadores, iniciada por Braulio Peralta. El humilde fraile revisa los argumentos a favor y en contra de esas ayudas creadas durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, examina listas de becarios y busca en su viejo ejemplar de El oficio de escritor la opinión de William Faulkner, quien en 1956 le dijo al reportero Jean Stein Vanden Heuvel de The Paris Review: “El escritor no necesita libertad económica. Todo lo que necesita es un lápiz y un poco de papel. Que yo sepa nunca se ha escrito nada bueno como consecuencia de aceptar dinero regalado. El buen escritor nunca recurre a una fundación. Está demasiado ocupado escribiendo algo. Si no es bueno de veras, se engaña diciéndose que carece de tiempo o de libertad económica. El buen arte puede ser producido por ladrones, contrabandistas de licores o cuatreros. La gente teme descubrir exactamente cuántas penurias y pobreza es capaz de soportar. Y a todos les asusta descubrir cuán duros pueden ser. Nada puede destruir al buen escritor. Lo único que puede alterar al buen escritor es la muerte. Los que son buenos no se preocupan por tener éxito o por hacerse ricos”… ¡Quiero mi beca!... QUERIDOS CINCO LECTORES, con la presencia goleadora de la uruguaya Larissa Riquelme: La novia del Mundial, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.



